Hacerse una
manicura de caviar, o
fish egg manicure, no es algo tan difícil de como habíamos previsto. Tampoco quedó tan mal como pensábamos que quedaría. Y no es incómoda, para nada. De hecho nos ha sorprendido lo difícil que es que se caigan las pequeñas bolitas de
caviar (por no hablar de cuando te la quieres quitar), una vez está seco, eso sí.
El resultado es muy espectacular y extraño a primera vista. La textura de las uñas es completamente ajena a lo que estábamos acostumbradas, pero lo primero que pensamos es que es la manicura perfecta para triunfar en una noche de fiesta. ¿Quién no se fijaría en ella? Es muy
exótica y llamativa.
Lo primero que hicimos fue dar una base transparente a la uña y luego una de color. En este caso
In stitches de Essie, un color que combina con los tonos de nuestras bolitas (rojo, rosa y anaranjado). Tan solo dimos una capa en la primera uña y rápidamente soltamos las bolitas en forma de lluvia sobre ella, girando bien el dedo para que se pegaran a toda la superficie.
Luego presionamos un poco con una servilleta (es normal que se despeguen algunas en este proceso). Y así uña por uña.
Es una manicura bastante rápida, pues con una sola capa se habían adherido todas la cuentas. Y en
15 minutos quedó completamente sellada.
Ciertamente es mucho más sencilla de lo que cualquiera puede creer a primera vista. Y menos incómoda también. Para la próxima manicura de caviar practicaremos con un
degradado en dos tonos, a ver qué tal nos sale. Y ya tenemos ganas de hacerla de nuevo, así que pronto veréis la segunda parte.
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